Llegan las
prácticas y a la vez las primeras meteduras de pata que os harán pasar mucha
vergüenza en el hospital, pero que se convertirán en anécdotas que no olvidaréis jamás:
Sacar la palomilla
de la analítica cuando aún tienes puesto el compresor es una de las más
frecuentes, el paciente empieza a sangrar por el lugar de extracción y no sabes
cómo actuar, lo digo por experiencia.
La primera
vez que te toca preparar el hierro intravenoso es horrible: olvidaos del
uniforme blanco sin ni una mancha a partir de ese momento.
No todas las
ampollas son como el seguril 20 mg, que al cargarla le puedes dar la vuelta
para hacerlo más fácilmente y no se cae su contenido al voltearlo. Recuerdo un
día que me tocó cargar una ampolla de gran tamaño y que al darle la vuelta para
cargar se me derramó el contenido por todo el uniforme.
Los primeros
cortes al romper las ampollas, poner medicación teniendo cerrada la llave de
tres vías y que el contenido manche al paciente.
En caso de
que metáis la pata no paséis vergüenza, que de los fallos se aprende y de esa
forma nunca se os va a olvidar a hacerlo bien.
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